MAREA

Vuelvo a nuestro viejo escritor, que está empeñado en recordar. Incapaz de mirar su tétrico futuro, se enzarza en una imagen del pasado que le reporta un placer efímero, pero glorioso. Lleno de un placer emocional, visualiza el momento en el que conoció a Asunción, una estudiante de Filología que lo abordó cuando él iba ejercitándose en rimas y estrofas camino de la susodicha facultad. Como siempre, los nervios lo bloquearon, y un éxito amoroso se trocó en una escena patética e infantil.  El fracaso vivido fue como un castillo de arena de un niño en una playa desierta antes de un certero y repentino golpe de marea. (Del libro Cuando el verso habla en el blog orballar.com por Sonmeigo)

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