Se despidió por última vez. En esta ocasión, por su parte, sin dramas, sin lágrimas, sin promesas, sin acariciarme la piel; por la mía, como siempre, con mil ruegos, con los ojos llenos de recuerdos, con una insoportable tristeza ―según ella― y con un futuro de soledades. Como quien apaga la luz y se va sin cerrar la puerta, sabía de la certeza de nuestro adiós. No volverá, me dijo mi alter ego. No hubo despedidas, no, solo la convicción de que ya no era su lugar, ni su historia, ni su dolor, ni mi piel. Y en ese silencio, ella encontró la paz.
POETARIO
ENVIDIA
No le molestaba que yo brillara, le molestaba no ser la luz. Aplaudía mis logros con una sonrisa tan perfecta que parecía fingida, pero le rechinaban los dientes como si cada éxito mío fuera una deuda suya con la vida. Nunca quiso superarme, solo quería que me cayera y que jamás pudiera levantarme. Mis fracasos eran su alimento. Y yo, lleno de heridas otra vez, la esperaba desnudo en nuestra cama de aquel viejo hotel.
OBRA DE ARTE
Ella, recostada desnuda en un diván. Él la miraba como si fuera una obra de arte: una pintura que no entendía, pero que lo conmovía y excitaba profundamente. Se quedaba horas contemplando su cuerpo, sus gestos, sus pechos, sus palabras, su sexo, sus silencios. Pero ella, desinhibida ante él, solo quería que la vieran sin marco, sin interpretación, sin pedestal. Solo como mujer. Y él, atrapado en su admiración y arrebato, nunca la tocó de verdad. (Poetario) (Obra completa de poemas en prosa) (1994-2026)
LA ENVIDIA II
Dicen que la envidia es tristeza por el bien ajeno, pero en mi caso parece una profesión a tiempo completo. No me duele mi mala suerte, me duele que no sea la mía. Te miro como quien mira un error del universo. Tranquilo, si pudiera, también te daría algo… aunque solo fuera un motivo menos para odiarte. (Poetario) (Obra completa de poemas en prosa) (1994-2026)
REDES
Publiqué mi tristeza en redes, esperando «megustas» como quien lanza botellas al mar con mensajes de auxilio. Cada reacción era una esperanza, cada comentario, una posible cuerda. Pero nadie me rescató. El mar digital no tiene costas, solo olas que arrastran sin mirar. Y mi dolor, aunque viral, seguía sin respuesta, flotando entre algoritmos y pantallas. (Poetario) (Obra completa de poemas en prosa) (1994-2026)
